Un Festival
es antes que nada un encuentro, una ocasión especial en la
que se reúnen espectadores y artistas que vienen de lejos.
El viaje, la superación de las fronteras físicas o
culturales, la confrontación de personas muy distintas unidas
por el amor al arte son sus significados más auténticos.
Cuando las temporadas regulares de conciertos se
acercan a su fin y en los grandes teatros de ópera se dan
las últimas representaciones, cuando la vida musical parece
que empieza a languidecer en algunas ciudades, surgen con gran vigor
y frescura varios festivales que son de los más interesantes
que se pueda desear a lo largo y ancho del año.
Los melómanos esperan con impaciencia el
comienzo de los festivales. Saben por experiencia que, además
de disfrutar en ellos del más alto nivel artístico,
los mismos se celebran en las ciudades y los lugares más
bellos que se puedan imaginar.
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